MUJER PACOPAMPINA
Mujer pacopampina
madre, esposa y amiga
con los consejos precisos
educaste a tus hijos.
Desde que raya el día
con tus manos benditas,
llenas como sea las ollitas
que con chamiza o tarallas
haces hervir las delicias
que van a saciar el hambre
de tu familia que cual alambre
al toque termina el friambre.
Nadie valora tu sacrificio
que lo haces con mucho juicio,
pensando solo en el beneficio
de los que te rodean
y a veces aunque te vean
te dejan caer al precipicio.
Mujer pacopampina bendita,
mereces nuestra oración,
que lo hacemos de corazón,
tus hijos que te rezamos
y cada día nos acordamos
de tus sabias enseñanzas
que alrededor del fogón
y bajo la luz del mechón
nos hablabas con tesón.
Tú sabías lo duro de la existencia,
por eso con mucha insistencia
nos mandabas a la escuela,
sin importar el dolor de muela
ni la popular fiebre
y corriendo como ágil liebre
abandonábamos nuestro hogar
para escuchar el hablar
de nuestros ejemplares maestros
que con sus enseñanzas y consejos
nos hicieron llegar muy lejos.
Mujer pacopampina
siempre te recordamos,
y al caer la oración
mil súplicas te damos
pidiendo al Todopoderoso
que te acoja en su mansión
por tu amor, trabajo y dedicación.
Autor: Max.

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