El bullanguero Chorro blanco que imparable baja desde las colinas del Ocshahuilca, para sin retorno dirigirse a florecer los campos que ansiosos esperan sus aguas. Luego llegamos a Querocoto, nuestro distrito, que a todos gratos recuerdos nos trae: Esas tardes deportivas que con alegría y orgullo aplaudíamos o alentábamos a nuestros equipistas, que con esfuerzo salían ganando o lamentando los goles perdidos. Esas tardes de corrida de toros, donde todos nos congregábamos y con rabia o timidez vitoríabamos hasta que por algún lado del palco la vaca escuálida se escapaba y todo terminaba en gritos, desesperación y carreras de la gente por diversas direcciones. Ese es nuestro distrito, que poco a poco se va embelleciendo. Luego llegamos a Pacopampa, tierra de la ancestral Cultura, que piedra sobre piedra, fueron labrando maravillosos vestigios que imponentes e inmortales lucen y con un marco impresionante de verdes campiñas y gente afable, benévola y cariñosa.

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